OPERACIÓN REFLEXIVA – Ana Bárbara Caballero

“…vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo,

vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó…”

-El Aleph, Jorge Luis Borges

 

 

Mediante este título se organizan cuatro estrategias fotográficas que agrupan las imágenes del proyecto de Ana Bárbara Caballero: cosificación, inversión, mímesis y perforación. Por medio de actos performáticos ejecutados fuera de la toma, la fotógrafa crea progresivas puestas en abismo (mise-en-abyme) en espacios de diversas categorías, donde la mirada se anula o se proyecta al infinito: ruinas modernistas, plazas turísticas y ciudades-hito.

La expresión francesa mise en abyme, que se traduce literalmente como “puesta en abismo”, se refiere al procedimiento narrativo que consiste en imbricar dentro de una narración otra similar, un feedback infinito, una narrativa que contiene a otra, como las matrioshkas rusas.

El espacio fotográfico es por antonomasia un rectángulo. Complejizado a las tres dimensiones es un prisma rectangular que contiene todas las imágenes del mundo: un dispositivo imaginario, una ventana que contiene todos los puntos de vista. Como el Aleph de Borges, la fotografía, en abstracto, contiene todo y nos contiene a todos.

La estrategia fotográfica que Ana Bárbara presenta en este proyecto desdobla ese prisma fotográfico dentro de una fotografía. La sencillez de su acto es tan llamativa como su efecto: abrir un hueco fotográfico en el corazón mismo de la toma. Esto subvierte nuestra relación con la imagen pues lo que es arriba es abajo, lo que es adentro es afuera, lo que es horizonte es esquina, lo que está pleno se perfora. Mediante las cuatro estrategias mencionadas, Caballero deforma el espacio fotográfico y juega con sus subproductos, lo vuelve cosa, ventana, agujero, copia de su entorno, un camaleón imaginario, un lastre óptico.

Las operaciones aquí ejecutadas denotan un efecto reflexivo: la luz se refleja en las paredes del cubo especular y reflexionan, se vuelven cogito y mímesis. La reflexión es disrupción del espacio de nuestra mirada, abertura y brecha infranqueable.

Mediante esta operación el espacio se convierte en objeto de intercambio donde las ciudades-hito tienen el mismo tratamiento que una ruina modernista o un espacio abandonado. No hay diferencia entre un sitio deseado y un indeseable rincón. El cubo reflexivo es metáfora de la representación fotográfica y de como las imágenes han terminado por inundarnos. Como en el Aleph de Borges, las imágenes han remplazado nuestra experiencia del mundo por un punto infinito que lo contiene todo y que vemos desde nuestra particular, y tal vez incómoda, posición de espectador.

 Oswaldo Ruiz