LIBERTÉ – Sofía Ayarzagoitia

LIBERTÉ

 

Poner en palabras la obra de Sofía Ayarzagoitia (Nuevo León, México, 1987) es un reto, debido al complejo flujo de ideas, emociones e información que cada una de sus series fotográficas tiene. Quienes se enfrentan con sus imágenes por primera vez deben traspasar un primer momento de shock, que se debe a la brutal manera que tiene de capturar la realidad. Sus imágenes nos hacen confrontar tabúes y prejuicios culturales, a la vez que revelan una faceta increíblemente humana. Sin tapujos, la elección de personas a retratar, así como de situaciones, resultan a menudo incómodas. Y es confuso definir qué detona esa irritación. Ayarzagoitia destapa una caja de pandora muy singular, pues por una parte despierta en el espectador un deseo de tomar distancia de aquello que observa -algo probablemente muy parecido al conservadurismo-, y por otra revela la condición existencial de personas al margen de la sociedad. Estos seres humanos se nos muestran tan íntimos, burdos y profundos, que es casi inevitable identificarnos con ellos. Su obra es paradójicamente una crónica del deterioro social y una oda a la libertad. Esta última actitud en apariencia contradictoria da nombre a la exposición Liberté.

 

La libertad implícita en la serie fotográfica que se titula Everynight temo ser la dinner de 2016 -y que le significó a Ayarzagoitia ganar la XVII Bienal de Fotografía del Centro de la Imagen en diciembre de ese mismo año-, es una exploración interior que encuentra en el medio fotográfico una herramienta para el autoconocimiento.

 

Sofía siempre ha abordado al hecho de fotografiar como la búsqueda de situaciones límite, con la intención de desvelar el complicado entramado emocional que constituye a cada ser humano en su más radical singularidad.

 

El contexto de las tomas de esta serie tuvo lugar durante una estancia de Ayarzagoitia en Madrid, durante la cual ella iba diariamente al tradicional barrio de Lavapiés en búsqueda de experiencias. Los encuentros registrados en estas imágenes son con sus amigos Mbagne, Pape, Gustav, the androgynous rata, el man sin cabeza, Babu, Alexander, estas playing with me, Daniel y El elegant Man.

 

Mayoritariamente todos ellos son hombres migrantes senegaleses. En un video presente en la exposición podemos escuchar a uno de ellos que repite obstinadamente la palabra “Liberté, Liberté”, en una actitud que a momentos resulta festiva y alegre, para después revelarse como un deseo tal vez no consumado.

 

GONZALO ORTEGA