PUNTO DE RETORNO – FABIÁN UGALDE

 

 

 

Yo no demuestro nada. Lo que digo

es el resultado de un proceso interior.

Doy, podríamos decir, el resultado,

pero no escribo el proceso, sino la conclusión.

E M Cioran

 

Hace algunos años, Fabián Ugalde comenzó a darle un nuevo giro a su producción visual. Después del espléndido conjunto de obra derivado de su serie Art vs Art, el artista desarrolló una estrategia distinta, congruente e inteligente: una vez que la ironía de aquella serie –formalmente impecable- se cumplió en términos de poner en evidencia nuestros mecanismos para fetichizar y legitimar ciertas obras de arte, Fabián Ugalde avanzó sus proposiciones a una fase consecutiva, digamos que pasó de una serie crítica a una serie afirmativa. Las piezas que se exhiben en esta ocasión corresponden a esta última etapa.

            Punto de retorno contiene obra reciente en dos vertientes: por un lado, están las imágenes con elementos métricos y diagramas, que son la mayoría; por otro lado, se encuentran las piezas esculturales en las que el artista interviene formalmente algunos enunciados de texto. Es importante señalar que ninguna de estas obras es producto de una afiliación conservadora del artista al abstraccionismo o al formalismo, entendidos como estilos plásticos o como modelos de representación disponibles históricamente. En realidad, lo que Fabián Ugalde sostiene es que el carácter de reducción estructural que se advierte en su trabajo, es la recuperación personal (y táctica) de un orden estético primario.

Uno de los grandes logros de la zona avanzada del sistema global del arte contemporáneo, es el reconocimiento de la sana coexistencia y del cruce productivo de disciplinas y prácticas diversas. Sin embargo, la desinformación, la espectacularización, la especulación y la ingenuidad con iniciativa, características de un sector considerable (y poderoso) de la mala industria cultural, pretende que cualquier cantidad de prácticas y artefactos problemáticos, fraudulentos y derivativos sean considerados arte relevante. En la visión actual de Fabián Ugalde, la vuelta al orden formal de su obra última es una nueva manera de evidenciar y resistir a esos disparates. De hecho, el título de la exposición y los textos ambiguos y anamórficos impresos en las piezas esculturales, potencian las ideas del artista en este sentido, por decir lo menos.

Simetría, secuencia, proporción, ritmo, entre otros, son los aspectos que Fabián Ugalde privilegia –con sus propias palabras- dentro del esquema del orden estético primario al que se refiere en su discurso. En un desglose más amplio, las piezas de esta exposición activan una cadena de elementos y códigos conceptuales/ perceptuales complejos: simetría bilateral y rotatoria; planos en alto contraste; campos de color continuo; luminiscencia; juego planimétrico-volumétrico; tipología, progresión y gradiente; ordenamiento binario… Todos estos recursos permiten que la obra de Fabián Ugalde posea una identidad gestáltica evidente, es decir, revelan su interés en la producción de belleza estructural, la cual es el grado cero en el sistema del arte por el que apuesta el artista.

Paradójicamente, la recepción de las complejas imágenes de Fabián Ugalde se da de manera pregnante, sintética, elegante y estimulante. No se trata de obras dogmáticas o de productos retóricos, ni se percibe en las series la densidad  de ningún programa seudocrítico o la neurosis de la posición del resentido cultural. Ubicado en una exploración consistente, donde convergen la reinvención del cuadro como dispositivo central de la pintura, la disciplina del diseño industrial, la herramienta de las matemáticas, el uso creativo del software en la pre-producción plástica y una capacidad de reflexión propia de quien -citando a Slavoj Žižek- ha tenido el coraje de pensar con paciencia, Fabián Ugalde no sólo es un artista visual: es un autor.

 

 

Erick Castillo