HOTEL 17,000 – VICTOR RODRIGUEZ

En la parte sur de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, existe un económico hotel de larga estadía cuya historia se remonta a hace más de 60 años. Hotel 17 es famoso por ser la guarida de interesantes figuras, desde cantantes en busca de fama como lo fue Madonna, hasta artistas del drag que lograron con su estadía, convertir a este hotel en un nuevo atractivo turístico de la ciudad. Woody Allen usó el hotel como fondo para su película Manhattan Murder Mystery en los 90’s. Quien manejaba el hotel gustaba de coleccionar estas creativas figuras como huéspedes, llenando sus estrechos pasillos de excéntricos personajes y muchas historias. Después de casi desaparecer debido a la gentrificación, Hotel 17 ha logrado mantenerse como un recuerdo de una vida llena de punk, noches de drag y patrones decorativos que nunca combinan, pero conviven en extraña armonía.

La selección de obra que hoy nos muestra Victor Rodriguez, nos sorprende con una reminiscencia a los recuerdos de su estancia en este hotel, primera parada para él y su joven familia antes de establecerse definitivamente en la ciudad. Hotel 17,000 es una alegoría que comienza desde el principio un poco incierto del artista, hasta una vida establecida en el mundo del arte, o en palabras del artista: “de la nada a las 17,000 nadas”.  En una referencia juguetona quizás, a su trayectoria y la cantidad obsesiva de producción y tiempo que esto conlleva, Victor nos presenta este desfile de lo extravagante al estilo avant garde. Este hotel-galería es habitado ahora por mimos que nos reciben de funesta forma, recuerdos amorosos, construcciones de moderna naturaleza muerta, máscaras, alusiones al mundo del arte y estridentes composiciones que adornan las paredes a lo largo y alto, como huéspedes   de la mente del artista, saliendo a luz para recibir a quienes visitamos su hogar temporal.

En una muestra que se asemeja a un circo de tres pistas, cada figura parece contar una historia distinta que se ensambla en una lectura general. Como estrellas en busca de la fama, el imaginario aquí presente se hospeda una, dos, diecisiete mil veces en el hotel de la mente del artista. Recuerdos y sucesos cuya cercanía con la realidad es un tema sin importancia, toman como habitación las paredes del espacio, como una actividad de pública intimidad. Nos codeamos con inesperada familiaridad con las múltiples celebridades, que con puertas abiertas nos invitan a su propia fiesta, su momento de introspección o sus historias de críticas, victorias y de amor (o desamor).

Bienvenidos seamos entonces a Hotel 17,000, manejado por un amante de lo excéntrico, donde las historias y los colores nos invitan a pasear, ya sea por interés o morbo, las habitaciones que Victor ha abierto para nosotros.

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